EL DELITO DE INFORMAR LA VERDAD
         El martes 18 de marzo en horas de la tarde comenzó en Cuba  la mayor redada de periodistas y opositores desde la época de Concilio Cubano en febrero de 1996.
        Más de una veintena de periodistas independientes y medio centenar de opositores al régimen cubano fueron detenidos y en menos de dos semanas fueron juzgados y condenados en juicios sumarios, transgrediendo —las autoridades cubanas— los más elementales derechos que debe tener un reo en cualquier sociedad civilizada.
        Los arrestos se produjeron tras horas —en la sede de la Sociedad de Periodistas MMS duró 15 — de minuciosos registros en todas y cada una de las viviendas de estos hombres y mujeres, ante el espanto y desasosiego de familiares y vecinos. Las llevaron a cabo los gendarmes de la SE, que procedieron a decomisar cuanto material ellos consideraron delictivo. Tal es el caso del director de la agencia Nueva Prensa, Omar Rodríguez Saludes, de cuya vivienda se llevaron, no sólo una antigua computadora, grabadora y cámara de vídeo junto a trabajos periodísticos, plumas, lápices y papel en blanco, sino también cargaron con las medicinas —que por prescripción médica— debe tomar su pequeña hija de sólo 4 meses y que nació padeciendo de una afección renal.
         De los hogares de los periodistas, la SE confiscó y se llevó, en automóviles y furgonetas —en algunos casos de la corporación HAVANATUR—, todo el equipo de trabajo, ropas y medicinas, artículos personales y hasta fotografías familiares.
         Las autoridades alegan que han cometido el «delito» de reunirse con el Sr. James Cason, jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA). Si es esto delito, son numerosas las personas que en Estados Unidos lo están cometiendo, incluyendo a los que promueven campañas pro-castristas en algunos sectores de la sociedad norteamericana y a los que visitan asiduamente el 2639 16th Street, NW, en Washington DC o se reúnen en Miami con Dagoberto Rodríguez, jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington (SICW) y cuyos diplomáticos participan, activamente, en la vida política y social de este país y frecuentan empresas, universidades, fábricas y laboratorios.
         El único «delito»  que los periodistas independientes cubanos han cometido es  informar verazmente la realidad de su país, que se cae a pedazos en aras de un sistema caduco e inoperante.
        Nueva Prensa Cubana protesta por los ilegales procesos a los que han sido sometidos todos nuestros colegas y en particular por los periodistas que son parte de nuestro proyecto. De las nueve agencias que conforman NPC, seis de sus directores fueron condenados. Ellos son: Raúl Rivero, director de CubaPress (20 años); Omar Rodríguez Saludes, director de Nueva Prensa (27 años); Jorge Olivera Castillo, director de HavanaPress (18 años); Pedro Argüelles Morán, director de CAPI (20 años); José Luis García Paneque, director de Libertad (24 años); Mario Enrique Mayo, director de Félix Varela (20 años). También fueron condenados los periodistas del Proyecto NPC: Miguel Galván de HavanaPress (26 años); Adolfo Fernández Saínz, de Patria (15 años); Pablo Pacheco Avila, de CAPI (20 años); Iván Hernández Carrillo, de Patria (25 años).  Adela Soto Alvarez, de Nueva Prensa en prisión domiciliaria y  Luis González Ramírez, de Libertad, fue puesto en momentánea  prisión domiciliaria. Luis Cino, de Nueva Prensa, que se encontraba en la sede de la Sociedad de Periodistas MMS en el momento del registro, fue detenido y liberado la madrugada del día 19 de marzo.
        Ratificamos nuestro compromiso de continuar ayudando y protegiendo a todos los periodistas independientes que en Cuba están dispuestos a defender la libertad de prensa.
    Nancy Pérez-Crespo
    Directora
    ©NPC